En tres cosas. Primero, el enfoque: no te enseña solo a usar herramientas, sino a pensar productos y tomar decisiones con criterio, que es lo que hoy marca la diferencia. Segundo, la IA está integrada en todo el proceso, no como un tema aparte, algo que muy pocos cursos hacen de verdad. Y tercero, lo dictan diseñadores que trabajan en la industria, no solo dando clases. No es teoría suelta: es cómo se trabaja hoy en equipos de producto reales.